Refugiado en la Embajada de Ecuador en Londres. Estados Unidos quiere extraditarlo por difundir documentos clasificados dónde se ve el accionar del Ejército en las guerras de Irak y Afganistán, y el tratamiento de presos en Guantánamo.

Julian Assange, fundador y director de WikiLeaks, fue detenido esta semana en la Embajada de Ecuador en Londres, luego de que el presidente Lenin Moreno le retirara el asilo político. Estados Unidos quiere extraditarlo por las filtraciones de millones de documentos clasificados que muestran el accionar del Ejército durante las guerras de Afganistán e Irak, el tratamiento de los presos en Guantánamo, los espionajes secretos de la NSA a líderes europeos, y los emails de Hillary Clinton que muestran el suministros de armas a grupos radicales de Siria.

Sobre el programador y activista sueco, pesan otras denuncias que tienen que ver con agresión sexual y violación sobre dos mujeres suecas, motivo original por el que se refugió en el territorio Ecuatoriano, por temor a que luego sea extraditado a USA.

“Todos sabemos de que se trata esto. No es sobre cargos de violación, serios como son. Es por WikiLeaks y toda la embarazosa información sobre las actividades militares norteamericanas y sus servicios de seguridad”, dijo la diputada Abbot, del partido laborista que ya organiza en Londres una Campaña Nacional para que el activista no sea extraditado a Estados Unidos.

Otro tema que surge a colación de esta detención es si lo que hizo WikiLeaks es periodismo o no. El Gobierno de Estados Unidos lo acusa de “reiteradas violaciones de convenciones internacionales”, e incluso de conspirar para piratear el acceso a una computadora del Gobierno Federal. El asunto aquí es que WikiLeaks es un buzón anónimo, por ende, nadie conoce las fuentes, ni siquiera su creador. Los archivos que se desprenden de esa computadora fueron proporcionados por Chelsea Maning en 2010, un técnico especialista en inteligencia del Ejército, que envió su material a WikiLeaks, y éste en consecuencia los publicó en su totalidad.

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Hay quienes opinan que esto no es periodismo, ya que publica todo aquello que le es proporcionado, y no mantiene una linea ética discriminando la información, y por otro lado, están los defensores de WikiLeaks, argumentando que los tiempos cambian, y que la era de la tecnología hace que el periodismo tradicional tenga que aggiornarse. En discrepancias como éstas, uno no puede olvidarse un principio básico del periodismo norteamericano, aquel que dice: “La información no le pertenece al periodista, le pertenece a la gente”.

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