Charly García gran rex
Charly García, una leyenda del rock nacional

Charly García volvió al Gran Rex. Fue el pasado 27 de febrero a las 20:30, y una multitud de fans pudo disfrutarlo una vez más. Gritos de “te queremos, Charly” se escucharon cada vez que el músico hacía una pausa, en una noche en la que el vínculo entre el artista y el público fue muy fuerte. Charly estaba de buen humor, bromeo e incluso se animó a contar algunas anécdotas.

Padres que llevaban a sus hijos, jóvenes con sus amigos, hombres que habían dejado crecer su bigote y lo habían teñido como el de Charly, brazaletes con las siglas de Say No More, muchas remeras de la Torre de Tesla, su última producción: mucha expectativa, mucha emoción. Las entradas habían salido a la venta tres días antes y se agotaron en cuestión de segundos. Todos los condimentos estaban presentes en este recital que combino temas de su último disco, Random, con clásicos como Cerca de la Revolución, El día que apagaron la luz y No llores por mí, Argentina.

La característica voz rasgada de Charly García arrancó la noche entonando De mí, más firme y afinado que en sus últimas presentaciones. Estaba sentado en su sillón negro que se hizo costumbre en esta última etapa de su carrera. La gente, parada y cantando a la par, lo acompaño durante todo el espectáculo. La fusión de todas las voces hacía remembranza a fogones donde sus temas siempre sonaron al compás de varias gargantas, una guitarra, el fuego y algún vinito.

Charly García La Torre de Tesla
La Torre de Tesla, en el escenario.

Al concluir la tercera canción, se puso íntimo: contó que la noche que falleció Gustavo Cerati estaba muy afligido y se puso a escuchar un disco de Génesis “al palo”. Dijo que una vecina se quejó y le tocó la puerta con la policía. Charly salió con su “maquinita para medir los decibeles” para mostrar que estaba todo en orden y dijo que, de todas formas, nada podía pasarle por ser “ciudadano ilustre”. ¡Qué escena para el oficial!

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La comicidad no quedó allí. En un momento, a Charly García tuvieron que alcanzarle una guitarra para tocar Asesíname del álbum Rock & Roll Yo. Tras tocar una sola nota, frenó y preguntó desconcertado quién había afinado la guitarra. Bromeó diciendo que su oído absoluto aún no era un “oído obsoleto”.

Sin ninguna anticipación, el recital terminó abruptamente. Probablemente, Charly ya estaba exhausto. Con todas las grandes composiciones que tuvo como solista, sumado a las de Sui Generis, Serú Girán y La Máquina de Hacer Pajaros, siempre hay alguna canción que falta y quedan las ganas de escucharla. Pero el público no se las guardó. Como podría sonar en cualquier tribuna del fútbol argentino, se corearon varias canciones, como Confesiones de Invierno y Canción para mi Muerte. Y claro, en complicidad con el artista, también resonó el MMLPQTP. Charly García siempre fue ocurrente, y como dijo alguna vez haciendo una introducción a El fantasma de Canterville, habla de “las pálidas, loco”.

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